Las cooperativas de facturación en la industria musical ¿una opción recomendable?

En un mundo donde la música es tanto arte como negocio, los profesionales de la música a menudo se enfrentan a desafíos financieros y administrativos. Uno de estos desafíos es la gestión de la facturación, especialmente para aquellos que no pueden permitirse estar dados de alta como autónomos. Es en este contexto que han surgido las cooperativas de facturación, una opción que promete aliviar algunas de las cargas administrativas. Pero, ¿son realmente una opción recomendable para los músicos? En este artículo, exploraremos este tema.

 ¿Qué son las cooperativas de facturación y cómo funcionan?

Las cooperativas de facturación han surgido como una alternativa para aquellos profesionales de la música que no pueden darse de alta como autónomos. Estas cooperativas permiten a los músicos facturar sus servicios sin tener que enfrentarse a los trámites burocráticos del régimen de autónomos.

El proceso es relativamente simple: el músico se convierte en socio de la cooperativa, paga una cuota de alta y una comisión, y la cooperativa se encarga de facturar el trabajo realizado y de liquidar el importe correspondiente.

 ¿Para quién son las cooperativas de facturación

Las cooperativas de facturación están dirigidas principalmente a aquellos trabajadores de la música que facturan importes inferiores al salario mínimo y que no prestan servicios de forma continua para una misma empresa. Es una opción atractiva para músicos que realizan trabajos esporádicos y temporales.

 ¿Por qué son cuestionadas por las autoridades las cooperativas de facturación

A pesar de su aparente utilidad, las cooperativas de facturación han sido objeto de escrutinio por parte de las autoridades. El Ministerio de Trabajo las considera intermediarias que permiten que los trabajadores por cuenta propia evadan sus obligaciones de cotización a la Seguridad Social, lo que los convierte en “falsos autónomos”.

 Para los músicos ¿son recomendables las cooperativas de facturación?

Utilizar una cooperativa de facturación en la industria musical no es recomendable. Estas entidades están siendo perseguidas por las autoridades y son objeto de inspecciones laborales debido a su presunta implicación en prácticas fraudulentas.

Un ejemplo notable es el caso de Fidelis Factu, S. Coop., conocida comercialmente como Factoo, que ha sido obligada a disolverse debido a que el Ministerio de Empleo considera que su actividad no se ajusta a la de una auténtica cooperativa. Sus miembros están bajo investigación por presunto fraude a la Seguridad Social, y las multas impuestas por el Ministerio han sido considerables.

 En conclusión…

Aunque las cooperativas de facturación pueden parecer una solución atractiva para los músicos que enfrentan dificultades administrativas, la realidad es que su uso conlleva riesgos legales significativos. Es importante que los profesionales de la música busquen alternativas legales y transparentes para gestionar su facturación y cumplir con sus obligaciones fiscales y laborales. Recuerda, siempre es mejor prevenir que lamentar.

 

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